Venía subiendo la escalera, con el hombro marcado, las bolsas y el amado queso compañía, mientras pensaba en lo sola que me siento a veces. Escuché a los niños del cité, recordé que ya no tengo vecinos y miré por la ventana y no habían luces cerca.
Llegué hoy a Santiago y hace frío. Hace frío aquí dentro, en mi clóset, en mis manos, los pies se hunden en la cama porque están helados y yo no sé, no sé cuándo me olvidé de abrigarme.
Llegué hoy a Santiago y hace frío. Hace frío aquí dentro, en mi clóset, en mis manos, los pies se hunden en la cama porque están helados y yo no sé, no sé cuándo me olvidé de abrigarme.
Buenos días amiga.
ResponderEliminarAprenderás a abrigarte, ya veras. En argentina, en argentina. Pensemos en eso