domingo, julio 18

No sé qué poner aquí

como un pavo real. eso era yo ayer. como un pavo real me tomaba el pelo, metía mis manos hacia atrás, haciéndome, creándome, convirtiéndome en mujer. con ese pañuelo atado al cuello que me hace ver alta y fina (o eso creía yo). y ya, todo iba bien, incluso honesto, hasta que apareció él. e inconscientemente la música me hacía bailar, como si cuando moviese mis pies se me abrieran las aletas de colores y me mostrara más linda. como si en un acto de la naturaleza, de instinto femenino, mi cuerpo no pudiera no bailar para mostrarse. para aparearse. me sentí ridícula y chistosa. y yo hacía como que tenía frío, pero no. y ahí entendí que esa sensación se parecía mucho a cuando veía a uno u otro J en mi vida, a los F, e incluso a los que no recuerdo. y ya. me sonreí y guardé mis plumíferas ganas y me sentí al fin tranquila. subí la cremallera y ya era tarde, así que caminé a mi casa y como dijo un I, esta fue una de esas noches en que da lo mismo llegar sola a la cama. lo que importa es que uno llega notoriamente feliz.

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