sin Morrisey la vida sería un poco menos bacán de lo que es, pero pucha que es un gran gustito poder meterse al tubo y presionar el play de please please please let me y sintonizar la música con el viento afuera, los arreboles árboles arbustos arboleda y un poquito del calor propio que se ha ido interiorizando cada vez más en la provincia. uno no sabe cuán horrible y tosco es santiago hasta que ya no vives en él. es como un gran escenario lleno de actores viejos, retorcidos y pasados de moda. cuanto antes, huyan.
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