miércoles, abril 11

11 de abril

comenzó. y no quiero que acabe. no quiero despedidas. todavía no puedo sentarme y mirar en mí ese hilito medio europeo que se jacte de la soledad tan bien llevada por el continente de la madre cultura. ¡estoy sola! estoy sola y conmigo todos los días, con los hombrecitos en las camas ajenas y dispersas, los baños sucios y el olor a humedad en la toalla sucia. el maquillaje corrido todas las noches por el sudor, las cañerías nocturnas, la comida, tanta comida... el agua y el dolor en la espalda que se esconde con el sol de la primavera mientras escribo. todo sonríe, es sólo que quisiera dedicar mi mano a alguien. hablarte a ti. sentarme a fumar, tomar el sol otra vez, contar el amor en los balcones de nápoles y, por favor, sécame el pelo y recuérdame cuánto me amas. mientras tanto, te prometo que haré que una luz salga de mis piernas.

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