mientras caminaba una maquinita me iba quitando los kilos de pena que tenía a esa hora. el nike-ipod tiene un efecto psicológico que me hacía sentir más liviana, y la lluvia se sentía suavecita con ese paraguas que apenas me cubría. pero no importó. porque al principio no tenía muchas ganas de caminar, tenía frío, los pies helados como siempre y una pena que no sé cómo sacar. las calles de talca me recordaron esos días en que por primera vez sentí un orgasmo. esta vez fue distinto porque todo estaba en el suelo, con mucho barro y sangre en las veredas. sangre que yo veía, claro. entre tanto todos los edificios cerca parecían gritar desesperados para que no los olvidemos, la gente, las personas, todo convertía mi vida en algo triste. pero no fue convincente. recordé los días en que la cinco oriente era mi ruta favorita, era mi ruta de la mano al amor de turno, al amor escondido, al amor que no tenía más que olor a púber. y sonreí. últimamente me he acostumbrado a sonreir. el café ibiza ya no existe. muchos recuerdos ya no están, pero mi cabeza los sigue buscando y de tanto en tanto los encuentra y no me causa pena. la vida es esto, yo estoy viviendo mi vida, MI vida. lo que siempre J me dijo que hiciera. y cuando llegaba a casa y la lluvia seguía inundando mis zapatos viejos, entonces sentí unas ganas terribles de abrazarme. como a una niña pequeña. ahora entiendo; yo sabía que un día iba a entender y me iban a volver las ganas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario