yo en un café sentada sola y mis libros recién comprados con olor a nuevecito a paquete de plástico y el café humeante que no es ni tan humeante porque tiene una gran capa de espuma encima el cigarro en el cenicero con la boca roja marcada en el filtro y yo en un café sentada sola y feliz.
los últimos días, los últimos apacibles y a veces aburridos días me las he ingeniado para sentirme inútil a ratos. le he sacado el quite a los collares pero porque me envicio en esta pantallita pensando en que de repente él me hablará o me dirá algo, de vez en cuando contesto y cuento alguna lesera y se transorma en algo nocivo que muy bien él llamó "el cuadrado venenoso".
me despierto y estoy desocupada, ahora puse una cadenita que cuelga del techo para así no "despertar y mirar el techo", me acompaño de la lú que se mete entre mis frazadas como un cuerpo calientito al lado de otro cuerpo calientito. ah, me compré unos búhos súper lindos en el casaideas y los pegué en mi ventana, que por detrás tiene un bosque filoso y muy verde que me recuerda en lo mínimo los días en chiloé.
yo no sé cuándo me mejore. no sé cuánto demore en dejar de sentir esto que a ratos se aparece, que se parece a lo que algunos llaman el túnel. yo lo llamo el cerro. un cerro grande, interminable, que no te da respiro, que para poder escapar de su sensación debes llegar a la cima. pero ese camino es tan largo y venenoso, tan lleno de púas, de animales salvajes, que a veces dan ganas de abandonar.
pero como dije al principio, yo en un café sentada sola me pone de buen humor, me hace conocer a la camila que quiero, a la camila que es, a la camila que es sí misma y sin sombras. además que para qué estamos con cosas, uno debe verse súper bien en un café sentada sola, con un cigarro humeante, una taza caliente y un libro de poesía en la mano. cualquier estilo, hermano.
los últimos días, los últimos apacibles y a veces aburridos días me las he ingeniado para sentirme inútil a ratos. le he sacado el quite a los collares pero porque me envicio en esta pantallita pensando en que de repente él me hablará o me dirá algo, de vez en cuando contesto y cuento alguna lesera y se transorma en algo nocivo que muy bien él llamó "el cuadrado venenoso".
me despierto y estoy desocupada, ahora puse una cadenita que cuelga del techo para así no "despertar y mirar el techo", me acompaño de la lú que se mete entre mis frazadas como un cuerpo calientito al lado de otro cuerpo calientito. ah, me compré unos búhos súper lindos en el casaideas y los pegué en mi ventana, que por detrás tiene un bosque filoso y muy verde que me recuerda en lo mínimo los días en chiloé.
yo no sé cuándo me mejore. no sé cuánto demore en dejar de sentir esto que a ratos se aparece, que se parece a lo que algunos llaman el túnel. yo lo llamo el cerro. un cerro grande, interminable, que no te da respiro, que para poder escapar de su sensación debes llegar a la cima. pero ese camino es tan largo y venenoso, tan lleno de púas, de animales salvajes, que a veces dan ganas de abandonar.
pero como dije al principio, yo en un café sentada sola me pone de buen humor, me hace conocer a la camila que quiero, a la camila que es, a la camila que es sí misma y sin sombras. además que para qué estamos con cosas, uno debe verse súper bien en un café sentada sola, con un cigarro humeante, una taza caliente y un libro de poesía en la mano. cualquier estilo, hermano.
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