uno podría pasarse la vida en el lamento. culpando a los papás por el abandono bajo la tutela de la nana de turno o la que permanece hasta ahora incólume con su delantal y sus problemas tras el collar de mostacillas que le regalaron para navidad.
uno podría pasarse la vida soñando. queriendo viajar, conocer al hombre de tu vida, recorrer el mundo y hacer el amor en todos los hostales de berlín mientras él te pinta y te mira, conoce a otra y te deja y con el corazón roto vuelves a chile pero realizada.
uno podría pasarse la vida fingiendo. fingiendo ser buena hija, buena polola, buena esposa, buena madre, confiada en su mundo, sin quejas y queriendo siempre que el otro esté bien por sobre si misma. no le importaría a uno que el dia de su cumpleaños el único regalo fue el correo del banco que le llegó por accidente.
uno podría pasarse la vida exigiendo. queriendo ser la mejor alumna, queriendo tener el mejor puesto, barrer con el resto para tener lo que "me pertenece", una casa con perro rusio igual que nuestros niñitos y una familia que sea feliz con hijos cultos universitarios talentosos exitosos igual que uno.
pero yo no quiero pasarme la vida con culpa. con culpa por no haber sido buena hija, con culpa por haberme exigido demasiado, con culpa por haber fingido que era feliz, por culpa de haber matado la ilusión de otro, por culpa de no ganar los millones para darle una casa con auto con perro con jardín y una gran piscina a mis hijos. con culpa de no haber sido feliz.
hacerse la pregunta de para qué uno quiere la vida, es meterse en el peor tete de la historia. ni los libros de autoayuda pencas de coelho ni una psicoterapia me han ayudado a responderlo. lo único que sé es que cuando aquí escribo, me encuentro conmigo, y quisiera escribir en todas las partes del mundo con todas las personas más distintas a mí: con esos otros, construir un nosotros para volver a mí.
cuando me muera quiero que suene la cancioncita esta, que todos me lloren como jacques lo hace y mientras bajen mi ataúd o lancen mis huesos a la fosa común, sientan en lo profundo de su ser que me culié a la vida por todas las partes posibles. y que la vida se enamoró de mi. eso, chao. sábado en la noche, todos carretean y el ravotril entró por la venosa y está adormilando mis pies.
uno podría pasarse la vida soñando. queriendo viajar, conocer al hombre de tu vida, recorrer el mundo y hacer el amor en todos los hostales de berlín mientras él te pinta y te mira, conoce a otra y te deja y con el corazón roto vuelves a chile pero realizada.
uno podría pasarse la vida fingiendo. fingiendo ser buena hija, buena polola, buena esposa, buena madre, confiada en su mundo, sin quejas y queriendo siempre que el otro esté bien por sobre si misma. no le importaría a uno que el dia de su cumpleaños el único regalo fue el correo del banco que le llegó por accidente.
uno podría pasarse la vida exigiendo. queriendo ser la mejor alumna, queriendo tener el mejor puesto, barrer con el resto para tener lo que "me pertenece", una casa con perro rusio igual que nuestros niñitos y una familia que sea feliz con hijos cultos universitarios talentosos exitosos igual que uno.
pero yo no quiero pasarme la vida con culpa. con culpa por no haber sido buena hija, con culpa por haberme exigido demasiado, con culpa por haber fingido que era feliz, por culpa de haber matado la ilusión de otro, por culpa de no ganar los millones para darle una casa con auto con perro con jardín y una gran piscina a mis hijos. con culpa de no haber sido feliz.
hacerse la pregunta de para qué uno quiere la vida, es meterse en el peor tete de la historia. ni los libros de autoayuda pencas de coelho ni una psicoterapia me han ayudado a responderlo. lo único que sé es que cuando aquí escribo, me encuentro conmigo, y quisiera escribir en todas las partes del mundo con todas las personas más distintas a mí: con esos otros, construir un nosotros para volver a mí.
cuando me muera quiero que suene la cancioncita esta, que todos me lloren como jacques lo hace y mientras bajen mi ataúd o lancen mis huesos a la fosa común, sientan en lo profundo de su ser que me culié a la vida por todas las partes posibles. y que la vida se enamoró de mi. eso, chao. sábado en la noche, todos carretean y el ravotril entró por la venosa y está adormilando mis pies.
"lindo" texto y excelente Brel... (aunque yo lo prefiero en Amsterdam)...
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