lunes, junio 6

Nota al pie, a las piernas, a las caderas, al pecho, a la columna, a los brazos y especialmente a la cabeza.

"Eso fue la felicidad:
dibujar en la escarcha figuras sin sentido
sabiendo que no durarían nada,
cortar una rama de pino
para escribir un instante nuestro nombre en la tierra húmeda,
atrapar una plumila de cardo
para detener la huída de toda una estación.

Así era la felicidad:
breve como el suelo del aromo derribado,
o el baile de la solterona fea frente al espejo roto.

Pero no importa que los días felices sean breves
como el viaje de la estrella desprendida del cielo,
pues siempre podremos reunir sus recuerdos,
así como el niño castigado en el patio
encuentra guijarros para formar brillantes ejércitos.
Pues siempre podremos estar en un día que no ayer ni mañana,
mirndo el cielo nacido tras la lluvia
y escuchando a lo lejos
un leve deslizarse de remos en el agua."

Bajo el cielo nacido tras la lluvia. Del bacán Jorge Tellier.

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