domingo, julio 24

La caja

Corrí al pasado, puse una bomba, lo vi todo destruído y ahora aquí, no sé cómo describirlo. Entre las cajas, la gran pintura hecha para mí, sobre mí, estaba él. En todas partes estaba él. En mi ropa sucia estaba él. En los charcos de cloro abandonados estaba él. Abrí el clóset y seguía estando ahí. Con sus manos, sus dibujos, sus cartas, sus miradas. Y yo. Él y yo. Nosotros.
Por mucho tiempo creí, pensé, prometí y quise que sólo fuera él. Y entre esos pensamientos y sensaciones corrompidas con el paso del tiempo, segregadas por el cuore y la maind en cosa de segundos decidí el futuro y lo maté.
Esas horas caminando a su lado después de la guerra fría, mostraron los cadáveres que quedaron. Y tuve pena, mucha pena, melancolía e intentos de amor. Se sonrojaron todo el tiempo esos cuerpos inválidos de polución y me atraparon por un segundo. El segundo más eterno. Volver, como de un trip bien pegado y diluido en saliva, avanzar con toda la velocidad para no quedar sumergida en él otra vez.
Ya dejé atrás el cementerio. Quemé los restos, difundí los obituarios y lo más importante, tuvimos un funeral. Camina bajo la luz, feliz Goriki.

1 comentario: