en el 4242, un brabucón che
con ojos roñosos y mucha guita
me ofrece su pico dulce y una sonrisa
anoche, en el encuentro en Pulmay
con, tal vez, la medicina de Pasteur
un chailan también quiso ofrecerme su pico dulce
y sus mordiscos de laberintinaje canivaltman.
me sumergí otra vez en mis límites que,
con sólo unas cuantas pildoritas,
cambian todo todo lo calman y
nos metimos en las sábanas a comer golosinas mientras
se hizo de día y llegué volviendo yendo al 4242 SCL.
con ojos roñosos y mucha guita
me ofrece su pico dulce y una sonrisa
anoche, en el encuentro en Pulmay
con, tal vez, la medicina de Pasteur
un chailan también quiso ofrecerme su pico dulce
y sus mordiscos de laberintinaje canivaltman.
me sumergí otra vez en mis límites que,
con sólo unas cuantas pildoritas,
cambian todo todo lo calman y
nos metimos en las sábanas a comer golosinas mientras
se hizo de día y llegué volviendo yendo al 4242 SCL.
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